viernes, 28 de octubre de 2011

DILE NO A LA IDOLATRIA

Isaías 55:6-7 “Isaías dijo: «Ahora es el momento oportuno: ¡busquen a Dios!; ¡ llámenlo ahora que está cerca! Arrepiéntanse, porque Dios está siempre dispuesto a perdonar; él tiene compasión de ustedes. »Que cambien los malvados su manera de pensar, y que dejen su mala conducta»”.
Es increíble pensar que aun en la actualidad después de leer tanto y tener el conocimiento necesario para evitarlo, seguimos construyendo ídolos en nuestra vida que están quitando el lugar merecido a Dios.
Un ídolo es una persona o cosa excesivamente amada o admirada que roba el lugar que le tendría que pertenecer a Dios.
Y es que cuando hablamos de ídolos, hablamos de las imágenes, figuras de madera, yeso u otro material, la Biblia es clara y Dios aun lo es mas en decir sobre esa clase de ídolos: “Reúnanse y acérquense, juntaos todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios que no salva. Esa gente no entiende nada” Isaías 45:20
Definitivamente y viéndolo desde el punto que lo queramos ver, los ídolos hechos por manos humanas jamás, léelo bien, jamás serán avalados por Dios: “Dios mío, ¡tú vives para siempre! Tú defiendes a tu pueblo y le tienes compasión. Los dioses de las naciones son hechura humana; ¡son ídolos de oro y plata! De nada les sirve tener boca, porque no pueden hablar; tienen ojos, pero no pueden ver; tienen orejas, pero no pueden oír; ¡ni siquiera pueden respirar! ¡Pues iguales a esos ídolos son quienes los hacen y quienes creen en ellos!” Salmos 135:13-18 Para terminar este punto y dejarlo claro, Dios mismo ordeno lo siguiente: “No hagan ídolos ni imágenes de nada que esté en el cielo, en la tierra o en lo profundo del mar”. No te inclines a ellas, ni las honres, Éxodo 20:4-5
Como seguidores de Dios y por el amor que decimos profesar a Él, debemos siempre tener como prioridad a Dios en nuestra vida, y cuando me refiero a esto me refiero al hecho de que Él sea el Centro de nuestra vida, que vivamos cada día con la única intención de agradarlo en todo lo que hacemos.
Lastimosamente aun hoy en día, tendemos a desviarnos de ese propósito, sin darnos cuenta poco a poco vamos construyendo ídolos que luego se convierte en lo primordial en nuestra vida. Quizá te cueste aceptarlo o quizá te sea difícil reconocerlo, también vemos otra manera de hacernos no solo ídolos de madera o yeso sino que muchas veces también hay personas, pasatiempos, trabajos o privilegios que se convierte en un ídolo que consciente o inconscientemente adoramos y que se convierten en lo primero en nuestra vida.
Es triste, pero es una verdad irrefutable, ¿Cuántas veces has preferido tu deporte favorito antes que estar con Dios?, ¿Cuántas veces te preocupas mas por lo que le pase a esa persona que tanto amas, antes que buscar la ayuda y protección de Dios?, ¿Cuántas veces tu trabajo o estudios se convierte en la prioridad número uno en tu vida?, ¿Cuántas veces tu esposo/a le quitan el primer lugar a Dios en tu vida?, ¿Cuántas veces nuestros hijos llegan a ser lo que más amamos en este mundo olvidándonos que Dios es quien nos los presto?
Cuando algo se convierte en un ídolo en nuestra vida, es decir: cuando algo se convierte en lo primordial en nuestra vida, quitándole de esta forma el lugar que Dios se tiene merecido, entonces eso se convierte en UN PROBLEMA ENORME, porque Dios no comparte lugar alguno con nada ni nadie, Él tiene que tener un lugar privilegiado en nuestra vida.
Cuándo nosotros decidimos convertir a imágenes de madera o yeso o a una persona en nuestros ídolo, Dios aparecerá para demandarnos el lugar que a Él le corresponde, pero también dependerá de nosotros el ser sensibles a su voz y obedientes a su voluntad.
¿Qué ídolos hay en tu vida?, ¿imágenes de madera o yeso con rostro de Dios? ¿Tú novio/a, tú esposo/a, tus hijos, tu pasatiempo, el deporte, tú trabajo, tus amigos, algún objeto o amuleto? ¿Cuántos ídolos hay en tu vida?
A veces nos quejamos porque no prosperamos, porque no vemos los resultados que en nuestra vida quisiéramos; nos quejamos por todo y de todo sin darnos cuenta que quizá hemos quitado a Dios del lugar del cual nunca tuvo que ser removido y por tal razón será obvio que las cosas no nos saldrán como quisiéramos.
Es hora de recapacitar, es hora de reflexionar muy bien y examinar detenidamente nuestra vida y todo lo que a ella rodea, Si al examinar muy bien detectas que hay cosas primordiales en tu vida antes que tu relación personal con Dios, entonces: ¿Qué esperas?, Derriba todo ídolo que se ha levantado en tu vida ¡Ve y devuelve a Dios al lugar que le corresponde!

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